El niño de la Iglesia

Íbamos camino a San Salvador de Jujuy, venia con mi mejor amigo Christian (Amigo de toda la vida), Nos fuimos al Norte con la intención de conocer ese hermoso lugar, sin buscar nada.

Christian son de esas personas que las conoces y no te olvidas más, por el solo hecho de que son personas especiales que hoy en día no se encuentran, es muy creyente en Dios y en Jesucristo, su religión es la Adventista, respeta el sábado y le dedica ese día al Señor, es una persona de mucha Fé con una calidad sumamente humana e intachable, solidario, tenaz y su Felicidad se basa en ayudar a lo demás. Ahora él vive felizmente casado en Porto Alegre con el gran amor de su vida Paty, solo tengo palabras de agradecimientos para con él por el solo hecho de que he aprendido muchas cosas a lo largo de estos años de esta gran amistad.

Mi manera de pensar cambio gracias a los sucesos de este gran viaje,  me di cuenta que siendo viajero aprendes muchas más cosas de la vida, que estando en la ciudad, yendo a trabajar todos los días sin nada nuevo por descubrir y encontrarte en este sistema que te encaja en un rutina malvada que nos hace vivir de forma automática. De por siempre sentí eso de no encajar en ningún lado lo cual estando en Buenos Aires sigo sintiendo lo mismo, pero se que se que tienen fecha de vencimiento por eso me siento feliz!

El primer suceso que nos pasó y fue “el hecho”, el cambio de realidad, veníamos de Salta “La Linda” como le dicen y Llegamos a Jujuy “La Triste”. A Penas nos bajamos de la Terminal de micros, vi mucha gente tratando de sobrevivir, vendiendo comida casera, aparatos traídos de la frontera, tratando de agarrar algún turista y ofrecerles cosas para tener el pan del día. Rondaba la pobreza plena, son personas que necesitan ayuda en todos los sentidos y la realidad es que nadie hace nada.

Esa Noche buscamos un lugar donde hospedarnos a la vuelta de la Terminal, y nos alojamos en una pensión sencilla, precaria y barata. Dejamos nuestras cosas y nos fuimos a recorrer  la ciudad, como es posible que camináramos tres cuadras y toda la fachada cambiara, se encontraban los negocios de ropa, restaurantes, supermercados, precios caros transitado por gente que tal vez podía comprar sin problemas y también por los turistas extranjeros, y por supuesto la gente que no tenia nada, no se veía por ahí.

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Como ya era de noche vimos un lugar para poder cenar, y nos deleitamos con un rico plato de ravioles con salsa a la boloñesa por mi parte, y Christian se pidió lo mismo pero con crema. Como siempre mi amigo agradece a Dios por el alimento que teníamos y de que estuviéramos haciendo ese viaje, luego del rezo, comenzamos a cenar, hablábamos y pensábamos sobre las personas que no tenían nada ni para comer, el me decía que tenia muchas ganas de ayudar a esas personas y que  estaba pensando en volver pero solo para darle una mano en lo que sea.

Luego de la deliciosa cena, saludamos al mozo, le dimos la propina, nos había atendido de diez no recuerdo su nombre pero era una persona cálida y muy amable.

Al día siguiente salimos a recorrer la ciudad, para luego seguir nuestro siguiente destino, Purmamarca. Mientras seguíamos recorriendo San Salvador, nos topamos con la “Basílica de San Francisco”, fue la primera Iglesia levantada por los Franciscanos allá por el 1599, hermosa de por si, Christian le sacaba fotos , a cada Parroquia, Iglesia o Templo que conocíamos, justo cuando íbamos a entrar, notamos a un niño al costado de la puerta de entrada, tendría entre unos 7 u 8 años, estaba delgadito, con la ropa sucia, la gente pasaba por al lado sin darse cuenta que estaba ahí, pidiendo para comer,en la puerta de una Iglesia.

Mi amigo y yo nos acercamos y le preguntamos como se llamaba, a lo que el tímidamente nos dice – “Me llamo Axel , tengo mucha hambre, mi mamá no sé dónde esta y mis hermanos no los veo hace varios días”.

Nos pidió si le podíamos comprar un sándwich de jamón y queso “el más barato”, en un negocio que vio a mitad de cuadra en la misma calle en donde se encontraba la Iglesia, a todo esto yo no lo podía creer , me partió el alma un chico que estaba con hambre, sed, y con pocas fuerzas , solo quería para comer eso,la sencillez, la humildad y simpleza del chico que tenía era inmensa, ahí entendí que  Axel me estaba enseñando algo lindo de la vida, no se como explicarlo pero sentí un clic en la mente. Enseguida comencé a recordar la conversación de la noche anterior que tuvimos con mi amigo con respecto a los que no tenían nada y sin saber que me cruzaría con Axel.

Luego de la charla con Axel, Christian y yo nos dijimos vamos a comprarle algo en que pueda alimentarse bien, manos a la obra, fuimos y le compramos un sándwich completo con todo, junto con una gaseosa de 2 litros, cuando le entregamos la comida, la cara de felicidad que tenía era terrible, antes de despedirnos yo me alejo un poco mientras mi amigo se le acerca,  le saco una fotografía sin que se diera cuenta, ya que no le gustaban las fotos, pero la saque para tenerla para mi y guardar ese momento, Christian le dijo que el pan se lo trajo Dios,  y cuando nos estábamos yendo nos dijo que Dios los bendiga, Gracias!

No se porque pero sentimos que estamos ahí por un motivo, por una causa, todo sucede por un motivo, no tienen explicación solo se siente, mi amigo se sentía feliz de haber ayudado a Axel, y yo pude entender que se puede ser feliz con nada, y que podemos cambiar algo nuestro para bien y que podemos ser mejores personas más de lo que somos  y demostrárselo a los demás, ahí fue donde empece a conocerme más a mi mismo.

Nos fuimos de ahí y de nuestro amigo Axel no supimos más nada, pero se que ese día fue feliz. Esto me paso como viajero  porque como turista no me hubiera pasado nunca, el turista no interactúa con el lugar ni con la cultura solo la observa. Esta es una anécdota que me toco vivir con unos de mis mejores amigos en un día de calor terrible de un 13 de febrero de 2012 en San Salvador de Jujuy.

Lección: Amor es lo que somos, es nuestro Ser Interior.

Ese día entendí que no se necesita tener nada para ser feliz y que podemos cambiar algo en nosotros para mejorar, solo si nos damos cuenta que nos están enseñando los demás. Ese día comencé a comprender que Axel le habló a mi niño interior, a mi SER, a ese niño inocente que vive en mi, ese niño que había olvidado, ese niño que sólo abunda amor por eso era humildad. Ahora que lo comprendo estoy convencido que podemos ser mejores personas, más de lo que somos, porque en realidad todos somos como Axel, somos amor y así poder expandirlo a los demás eso que aprendimos.

Viendo hoy digo, pensaba estar ayudando a un niño por su situación pero en realidad ese niño me estaba ayudando a mi,  en otras palabras me estaba ayudando por medio de él.

Ese fue el día que comencé a conocerme más a mi mismo, aún sin tener nada claro, pero sentía que iba hacía el camino correcto de seguir descubriendome.

Tú eres un niño toda la vida, debes sonreír y vivir como ellos lo hacen, el niño interior no debe crecer nunca, sino que se desarrolla interiormente con sabiduría la maduración esta dentro de tu mente, cuando seas consciente lo comprenderás al a perfección.

“El camino hacía el autoconocimiento es un viaje que todos deberíamos de realizar para cambiar el paradigma de la vida con el fin de encontrar nuestro verdadero propósito, eligiendo el amor que somos realmente.”

Acerca del autor: Andrés Palmieri

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  1. karem - el 9 febrero, 2014 a las 15:32 Respuesta

    Hermoso acontecimiento ayudar a los demas siempre nos brinda felicidad.

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