Iruya, un pueblo en medio de la nada

Uno de los lugares que no conocía ni el nombre, fue Iruya, este es un pueblo que queda en medio de la nada en el noreste de la provincia Salta en Argentina, yendo para la frontera con Bolivia a 2700 metros de altura más o menos, cuando estaba en Humahuaca, decidí conocer este lugar antes de tomar camino a la Quiaca.

Para ir Iruya solamente hay un camino que es saliendo por la Ruta 9 desde Humahuaca en Jujuy y luego tomar la Ruta Provincial Nº13 totalmente de Ripio subiendo y bajando montañas ya que desde Salta no hay ruta que nos lleven a este destino de forma directa. Me dirigí a la terminal de ómnibus preguntando los horarios y precios, eran dos las empresas que salían para ese pueblo, uno lo hacia una vez por día y otro salía tres veces por día, saque boleto para el horario de las 10 a.m. me informaron que si el clima no era favorable en el sentido que si había tormentas o lluvias intermitentes el bus no iba a salir a destino, y que el trayecto duraba 4 horas.

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Fue así que emprendí viaje para este solitario pueblo, el camino es increíble, el chofer conducía por esas empinadas subidas, bajadas curvas y contra curvas con una cancha impresionante, aproveche para sacar algunas fotos del trayecto, aclaro, si sufrís de vértigo no te lo recomiendo, pero la verdad conocer este hermoso pueblo vale la pena aventurarse.

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Hacía un día espléndido, el bus paró en Iturbe un pequeño pueblito de pocos habitantes que limita con la provincia de Salta, era una parada obligatoria para ir al baño o para comprar algo que te ofrecía la propia gente con sus comidas caseras, para luego seguir camino.

El paisaje seguía siendo sensacional pero empecé a observar otras cosas, el bus hacía pequeñas paradas en lugares donde no transita ningún vehículo para subir gente de los pueblos de forma gratuita, las personas que subían eran maestros, padres y madres con sus hijos para llevarlos a la escuela ya que no tenían otro medio de transporte que los lleve, me pareció contraproducente porque podía generar un accidente pero al mismo tiempo solidario porque nadie los ayuda y no tienen la culpa de tener gobernantes que no les interesa en lo más mínimo la vida de la personas que habitan la provincia, la parte triste y lamentable de nuestro país. Siempre me pregunto cuando será el día que tengamos un país como nos merezcamos en donde el hambre, el robo y la corrupción no exista más y donde todos podamos vivir en las mismas condiciones en donde todos tengan las mismas oportunidades sin hacer diferencia de ninguna índole, somos un país con muchísimos problemas que todavía no nos dimos cuenta que los tenemos y hacemos la vista gorda indiferentemente, nos queda mucho por aprender y más que nada aprender de nosotros mismos. Vaya uno a saber si esto que escribo y pienso le interesa a alguien, quien sabe,  mientras pensaba esto ya estaba llegando a mi destino, me quedé asombrado del paisaje y lo disfrute completamente.

Al llegar a la localidad quedé atónito de lo que mis ojos estaban observando, con decir hermoso me quedo corto. Mientras esperaba que el chofer me bajará la mochila del portaequipajes que estaba en el techo del bus, se me acercaban muchos chicos para ofrecerme asilo, y uno en particular que no se separaba de mi me ofreció una habitación a 20 pesos la noche lo cual accedí, tuve que caminar tres cuadras que fueron interminables porque era en subida y con la mochila a cuestas me pareció que no llegaba más al alojamiento, llegué al lugar me dio las llaves, dejé las cosas y me fui a buscar algo para comer.

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Encontré un restaurante museo de una señora que hacía unas tartas caseras alucinantes, de fondo se escuchaba Queen, mientras esperaba las tartas que le encargue, me comento que era fanática de Freddy Mercury y que como su música no existe otra, amaba cada una de las canciones y las escuchaba con mucho placer, también me comento que se vino de Buenos Aires cansada de la inseguridad y la presión con la que se vive en el Centro Porteño por lo que vendió todo y se mudó a esta preciosura de pueblo, la felicite por la buena decisión que tomó y me senté a almorzar. El lugar se llama “Pasatiempo”, una confitería museo que funciona desde 1999, dentro se podía observar fotos, herramientas y armas que usaron los primeros habitantes de Iruya, los que lo habitan hoy son descendientes directos de los Incas, todavía conservan su vestimenta y costumbres de sus antecesores desde hace más de 200 años, hermoso de apreciar.

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Luego de haber repuesto energías me dispuse a recorrer el pueblo, anduve por la plaza principal donde esta la parroquia, mantiene su estilo colonial con calles angostas y empedradas con sus viviendas de adobe. Me dirigí al mirador que tiene el pueblo, y les puedo asegurar que no se van a poder olvidar nunca de haber visto semejante belleza ante sus ojos.

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Después de haber recorrido todo el pueblo, la noche llegaba y se me ocurrió tomar unos mates en la plaza viendo a los chicos jugar a la pelota, y a las hamacas, todo era muy tranquilo, calmado y con mucha alegría, nadie se preocupaba, la palabra inseguridad no existía, tampoco había teléfonos celulares ni internet ni ninguna tecnología de la que estamos acostumbrados nosotros en nuestras “realidades”. Fue en ese momento que recordé mi infancia en donde no existían las responsabilidades, y obviamente no existía nada de lo que nombre anteriormente, solo existía la pelota, los amigos, el buen trato hacia las personas, la comunicación directa cara a cara, sin ninguna tecnología de intermediaria, en donde el ser educado que era lo más importante, y la libertad, todo eso era lo que realmente me llenaba de felicidad.

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Había caído la noche en Iruya y la verdad es un lugar en donde perdes la noción del tiempo, había empezado a llover y le dio un toque más mágico, el día había terminado y tenía que ir a dormir porque el bus salía a las seis de la mañana para regresar a Humahuaca, otro pueblo sensacional de Jujuy.

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Sin dudas volvería a ir de nuevo, el ambiente es especial y el aire que se respira es de otra manera, que hace renovarte las energías de una forma que nunca creerías poder hacerlo, lugares extraordinarios si los hay.

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2 comentarios to “Iruya, un pueblo en medio de la nada”

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  1. condostaconessite - el 6 febrero, 2017 a las 15:29 Respuesta

    ¡Me ha encantado la entrada y tu forma de escribir! !Qué bonito tiene que ser Argentina!😍

    • Andru - el 6 febrero, 2017 a las 16:35 Respuesta

      Muchas gracias por tomarte el tiempo en leer mis escritos, y me alegra que te haya gustado, Argentina es hermosa de Norte a Sur, cuando la visites te enamorarás. Un abrazo que estés bien.

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