La travesía hacía Tilcara

Recuerdo cuando realicé mi travesía camino a Tilcara, lo había hecho sin transporte, lo hice a pie con la mochila de 90 Litros a cuestas, lo que me costó caminar con tanto peso, fue terrible, el trayecto duró 3 horas y fue en subida, llegue casi sin sentir las piernas pero les puedo asegurar que la vista que tuve al caminar al costado de la ruta fue alucinante, no se me va a olvidar jamás en toda mi vida, sin palabras. Sentía que se me caían las rodillas de tanto caminar, tenía las piernas totalmente entumecidas, la planta de los pies me dolían a más no poder por los callos que me habían salido, cada cien metros paraba a descansar sobre el guardarraíl a un costado de la ruta, y veía a mi derecha esos colores en las montañas con esa forma tan espectacular, como si estuviera viendo un cuadro pintado por alguno de esos pintores famosos, pero nada que ver era una obra maestra de la naturaleza, belleza pura indescriptible, no podía creer la vista que estaba apreciando con mis ojos, no podía dejar de pensar que era un privilegiado de estar ahí, no existía nada de lo que estaba acostumbrado a lidiar, no había presiones, ni rutina, ni reloj que me fijara la hora para levantarme, e ir a trabajar para otros, no había nada de que preocuparse, no había ningún miedo, mi mente estaba en blanco, mi corazón latía a mil, estaba feliz, solo estaba disfrutando el camino, y la naturaleza.

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El viento me golpeaba sobre la cara y era una sensación única, a pesar de que estaba extenuado, algo me impulsaba a seguir, debía continuar y no detenerme bajo ningún modo ni circunstancia , era como si estuviera en una maratón en el cual todavía me encontraba en carrera para ganarla y debía llegar a la meta que estaba delante mío, sin importar los dolores que tenía en todo mi cuerpo, solo importaba llegar, fue una prueba que me hice a mi mismo, y lo logré, estaba hecho trizas pero me sentí realizado de haber completado la caminata que me propuse, esto podría compararse más o menos como es la vida misma, debemos seguir siempre a pesar de todas las dificultades que se nos presenten en el camino, a pesar de los dolores, de nuestras heridas, te das cuenta que aprendes a vivir con ellos, podemos tener traspiés, tropezones, caídas, pero siempre debemos levantarnos y continuar, seguir camino, ya que estamos en el baile, bailemos sin detenernos jamás.

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Llegué a Tilcara a las nueve de la noche, 10 km en subida al costado de la ruta, estaba exhausto, débil, casi sin fuerzas, pero tenía una sonrisa de oreja a oreja imborrable, solo eso importaba y nada más, en ese momento solamente sentí gratitud.

La noche había caído, aproveche para posarme delante del cartel de bienvenidos a Tilcara para tomarme una fotografía y descansar unos diez minutos, no entendía nada, el cansancio que tenía en todo mi cuerpo era una locura, nunca me había sentido así en vida, físicamente me encontraba bien, ya que antes del viaje había hecho bastante ejercicio por que sabía que este viaje iba a ser una verdadera aventura mochilera, aunque los dolores se irían dos días después.

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Ahora escribiendo esto que para mi fue una gran hazaña, y después de un tiempo de haber pasado por muchas dificultades que la vida me ha puesto en los últimos años, sigo acá, en pie, firme, y no puedo olvidarme en detalle lo que ese día viví en esa travesía que hice desde Maimará a Tilcara, fue una enseñanza sanadora, y al haber llegado me dio mucha paz. Aquel viaje fue una gran luz de aprendizaje.

Ese día me preguntaba tantas cosas, pero sin saber que esa travesía era un poco la representación de la vida misma. En la vida decidimos cargar nuestras emociones a nuestras espaldas y las llevamos con nosotros durante nuestra vida a todos lados, y los miedos que te acompañan siempre te dicen que debes permanecer con ellos así sin darte cuenta que esos miedos te muestran que debes enfrentarlos, y seguimos a pesar del peso, nos damos cuenta lo que llevamos a cuesta, pero nunca lo liberamos, y seguimos con mucho dolor, hoy que lo veo desde el aprendizaje, fue un simbolismo, de que decidimos cargar con la culpa, los miedos, y no logramos soltarnos nunca, nos apegamos a lo material, o alguien por que creemos que nos lo merecemos, nos desilusionamos y no comprendemos, nos enojamos por tratar de entender a otros y nuestras creencias se hacen cada vez mayores, y que nos hacemos adictos a esas emociones que no queremos dejar ir, nos aferramos debido a nuestras carencias. La razón de ser es seguir tu camino, tu convicción pero libérate de la mochila que llevas a tu espalda, enfréntalo y verás que nunca existió ninguna carga alguna, y eso sale de tu ser interno que es la verdad de lo que eres, en vez de preguntarte y decirte ¿Porque me sucede esto a mi?, debes mirarte y decirte y ¿Porque no a mi?, nada es un error, todo pasa lo que tiene pasar, y serás tú que descubrirás que debías pasar por ello para luego evolucionar y darte cuenta que vas creciendo, aprendiendo, siendo más sabio con tu vida, y que estamos conectados con todos, venimos a brillar y ayudarnos mutuamente, somos amor, sólo hemos venido a amar a todo.

Siempre recordaré ese momento inolvidable para mi, es un ejemplo grande de amor propio. Recuerda tomar todo como un desafío, como un aprendizaje constante, “nunca te rindas jamás”.

“Tarda en llegar pero al final hay recompensa”

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