Había una vez un Puerto llamado Libertad

Luego de mi segundo viaje a Italia, sentí que había cambiado mucho y de forma constante. En enero de 2017 había llegado a Misiones, la provincia de donde nació mi mamá y en donde vive mi abuelo de 90 años, en un pueblo llamado Puerto Libertad, que se  encuentra a 30 Km de Puerto Iguazú, muy cerquita entre la frontera con el Paraguay y Brasil.

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Sentía la necesidad de ir, después de mucho tiempo, sentí que debía ir a verlo y compartir unos lindos momentos con él, como cuando era chico, cuanto me ha enseñado mi abuelito de la vida, y me sigue enseñando con estos días que tuve con él, jugamos a la cartas, tomamos mate, tereré y él me hizo reviro (plato típico guaraní) con leche como cuando solía hacerlo cuando era un pequeño. Me sentí feliz de haberlo visto tan bien de salud y sano de cuerpo y mente. Había hecho mucho calor casi llegando a los 42º grados, y a la tarde aprovechaba para recorrer el pueblo porque por la mañana era imposible por el calor infernal que hacía.

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Este pueblo es hermoso está en medio de la selva Misionera, y la gente que vive allí es muy humilde, cerca viven muchas comunidades guaraníes, aunque viven escondidas en la selva, pude ver la pobreza que abunda y como ellos viven de forma tan precaria y tan sencilla. Allí no hay trabajo para nadie, no hay fábricas ni mucho abundan aserraderos, y que los explotan no pagándoles lo que les corresponde por sus horas trabajadas,se abusan de su analfabetismo y bondad. Me contaba una señora que salía a vender las frutas que cultivaba, acompañada de su hija de unos 15 años, me preguntaron como es Buenos Aires, ¿como se vive?¿mejor?¿como es la gente?, ¿es buena? ¿mala?, eran muchas preguntas que no podía respondérselo  en unas palabras, solo le dije que Buenos Aires es muy distinto, que se vive de otra forma distinta, no le quise comentar el como se vive aquí, jamás lo entendería. Pobreza y dolor solo trajo el progreso, se aprovechan de su analfabetismo y bondad, Las ciudades más pobladas de Misiones son Posadas e Iguazú, en donde pareciera ser la fuente económica de la provincia debido al turismo. El resto de los pueblos casi nadie los visita a excepción de la Ruinas Jesuíticas de San Ignacio, Santa Ana y Loreto.

La gente de allí vive de algún oficio, como dicen ellos trabajan haciendo “changas”(trabajo por algunas horas o días) y en negro. No cuentan con un hospital público y solo tienen una escuela primaria para la educación y tienen un gran problema de analfabetismo. Los chicos la gran mayoría dejan la escuela y trabajan de lo que sea, y muchos se vuelcan a la parte oscura que nadie muestra, el contrabando que no voy a entrar en detalle sobre eso, lo hacen para poder vivir y poder comprarse bienes materiales, pero es su elección lo cual ellos tendrán que ver su aprendizaje. La frontera entre Brasil, Argentina y Paraguay es muy turbia, es la verdadera realidad aunque nadie la muestre y hable de ello, pero es una de latantas realidades que existen hoy en el mundo. Esto me contaba un vecino que vivió toda su vida en Libertad, él me llevó al aeropuerto por unos pesos, me contaba que estaba viendo de ir a trabajar a Rosario en la provincia de Santa Fé, por que decía que allí había más trabajo para las obras de construcción que había pero que lo estaba pensando por que no quería dejar a su familia tanto tiempo. Ahí se me cruzo el pensamiento de que ¿uno lucha para vivir? o lucha para ¿sobrevivir?, vaya dilema, difícil de responder para aquel que está padeciendo y no tiene elección, pero cuando hablas con cada uno, te dice la realidad que vive y que es lo que hace para poder cambiarla, es evidente que todo esto es una cuestión de actitud y de enfoque a como uno quiere verse en la vida, para mi son muchas realidades dentro de otras, y que cada uno tiene su experiencia que lo hará cambiarla o no según lo que deba aprender para su vida.

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Como decía este pueblo fue construido en medio de la selva, por donde miraba me encontraba con enormes arboles y la hermosa tierra colorada. Allí viven personas que son tan naturales, tan ellos, tan auténticos, les sobra la hospitalidad y respeto por el prójimo gran parte son de Paraguay, como lo es mi abuelo. También viven gente de Brasil y de Misiones mismo, todos hablan guaraní.

Viven de forma tan sencilla, tranquila, no conocen el lujo ni son materialistas, son muy humildes, a pesar de que les cortan el agua y fallan algunos suministros, en donde internet y  el gas natural no existen, viven con garrafas que lo compran a 100 pesos (€6) en el almacén. A pesar de la ausencia de autoridades, llevan una vida tranquila sin pedir mucho, viven en casas precarias y son pocos los que pueden construir casas con un buen cimiento, la gran mayoría de las casas son de chapa y madera, pero sólo podes sentir su felicidad porque viven como quieren y en paz.

Se conforman con poco y no quieren dejar la tierra colorada por nada del mundo, son pocos los que se animan a ir por una vida mejor como lo hicieron mis abuelos yendo para Buenos Aires.

Muchos consideran que Buenos Aires no es para ellos, ni se animan averiguar como es la vida porteña pero los que se han animado a irse, han regresado nuevamente porque en un gran punto no reciben un buen trato sino un rechazo constante de los porteños, tratándolos de forma despectiva, denigrante y hasta con cierto desprecio, como si fueran basura, este trato ha sido así desde hace muchos años por su cultura y su idioma, y hasta por su ignorancia, no digo todos sean iguales pero he sido testigo de como se los trata y aparte hablo con conocimiento porque me tocó de cerca. No se lo trata como se lo trata a un europeo por ejemplo, no tiene que haber diferenciación alguna. En muchas cosas que no estoy de acuerdo con mi país este es uno ellos, es el como tratan a la gente del Paraguay, y los países limítrofes, como Bolivia y Perú, es algo en la que me apena y hasta me duele, nadie es superior a nadie, pero cuanto nos falta por aprender, tanto por comprender, tanto por respetar y valorar. Espero algún día que se respete todas las culturas, costumbres e idiosincracias, por algo vivimos todos en el mismo planeta, para aprender de nosotros mismos y de todo lo que nos rodea, depende de nosotros aprender de todo lo que proyectamos, exclusivamente de nosotros de nadie más.

En fin, la cuestión que ellos de su pueblo no se van precisamente por que se encuentran en “Libertad”.

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3 comentarios to “Había una vez un Puerto llamado Libertad”

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  1. Creando Realidades - el 30 enero, 2017 a las 13:45 Respuesta

    Es amor y un poema en movimiento cada palabra tuya Andrés 💝 haces de lo duro bello, oi es luz en la sombra tocando el alma de la gente con tu sensibilidad. Tu talento, crear una película de tu imagen y transmitir al público el todo de la nada. No cambies amigo. Solo siempre se tú

  2. M - el 30 enero, 2017 a las 15:23 Respuesta

    Será posible conseguir el respeto por todas las culturas?
    Parece imposible en este loco mundo. Puerto Libertad . No se me olvidará tu historia.

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