Purmamarca y su Cerro de los Siete Colores

Me encontraba en San Salvador de Jujuy, conté en un articulo anterior lo que vi y me sucedió en este lugar, no voy a volver a escribir sobre ello, solo decir que tiene dos caras.  Al día siguiente seguí camino y me dirigí para Purmamarca, antes había ido a un supermercado para comprar provisiones y gas butano para el Anafe, de acá en más buscaría lugares para acampar.

Alrededor de las dos de la tarde llegué a Purmamarca, es otro de los destinos muy conocidos por el turismo y de los más visitados en Jujuy, obviamente más en épocas de carnaval lo cual lo recomiendo. Por estos motivos  ha dejado de ser un pueblo tranquilo y característico, que sea cien por ciento turístico pierde un poco su toque natural, pero sigue siendo un lugar en lo que respecta a la gente que lo habita y su hermoso paisaje.

Siempre que lleguen a un destino nuevo pregunten donde se encuentra la información turística  para que se ubiquen y se les sea más fácil saber donde hay para comer o donde alojarse. Hay hoteles, hostales, de todo, a mi me interesaba ubicar un camping, el hombre de la información turística me recomendó   “el camping de Yuyito”.

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Mientras caminamos por las hermosas callecitas de Purma buscando el camping,  de repente nos cruzamos con una señora de unos 60 años, se encontraba sola tratando de sacar su reja porque quería poner una puerta, y como no podía sacar la bisagra mi amigo y yo la ayudamos a sacarla para que pudiera sacar la reja sin problemas, la señora nos agradeció mucho, pensó que no la ayudaríamos y que pasaríamos de largo como hace la gente turista. Creo que estuvimos en el momento adecuado y exacto cuando nos necesitó, más señales a las respuestas que estábamos buscando, pero solo era el comienzo.

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Este camping quedaba a unos metros de donde me encontraba, cuando llego se me acerca “Yuyito” el encargado, muy amablemente me dice el precio por noche y me indica el lugar donde podía poner la carpa ya que casi estaba completo y había poco espacio, llegamos en época de carnaval por ende los campings estaban completos de gente.

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Yuyito es una persona muy humilde, el desciende de los kolla, me contó que tuvo una infancia difícil, y que perdió a muchos de sus familiares y que a otros nunca más los volvió a ver, tuvo que trabajar mucho para lograr estar a cargo del camping que administra, el apodo le fue dado por el simple hecho que mastica hojas de coca todo el día y uno de los cachetes lo tiene hinchado, es algo normal y habitual por lo habitantes del Norte  lo cual es una costumbre, es un tipo alegre, que te hace reír de cualquier ocurrencia y más si le convidas una copa, personajes si los hay. Este camping tiene un promedio de edad entre 20-40 años, muy buena onda, se emana buena energía y se da para hacer amistades si uno lo prefiere. Armamos la carpa y a recorrer se ha dicho.

Estaba algo nublado pero no llovía, los choferes de las combis que te llevan a Las Salinas Grandes me habían dicho que si se largaba una tormenta se suspendían los viajes hasta allá, pero como no se largo, salimos a la ruta 52.

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Las Salinas quedan a 126 km de Purmamarca, es la ruta que te lleva para el Paso de Jama para cruzar a Chile, el camino es de asfalto en subida y bajada, hay una parada a 4170 Mts de altura y se puede apreciar una vista imponente.

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Al llegar a Las Salinas estaba el cielo azul y un gran reflejo del sol cayendo del atardecer, como había llovido antes de llegar el piso estaba como espejado, es acá cuando empiezan a salir la creatividad para las fotos graciosas con los amigos, al costado de la ruta se encuentra una casa de sal en la que se puede acceder.

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El primer día en Purmamarca había sido muy productivo. Cuando volvimos al camping, veníamos entusiasmados por cocinar en el Anafe a estrenar, el tema que no nos dimos cuenta cuando pero había desaparecido, seguramente alguien lo había tomado en el momento que nosotros estábamos distraídos mientras armábamos la carpa y que no nos percatamos que ya no lo teníamos, en fin, nos desilusionamos y teníamos mucha bronca. Quedó comprobado que tener planes a veces no sirven de nada, entonces salimos a caminar de improviso por las calles de Purma en la cálida noche que había llegado y nos encontramos con la plaza principal del pueblo, Christian había llevado el equipo de mate, nos sentamos en un banco largo y nos pusimos a pensar, de repente nos tranquilizamos y la bronca del mal momento se había ido, estábamos disfrutando de unos ricos mates en la noche de purma en una plaza llena de color y música, y nos dimos cuenta que no valía la pena ponerse mal por algo material, algo que no significaba nada, por ahí aquel que lo tomó lo necesitaba más que nosotros, quien sabe, sino la vida se encargará de cobraserla, todo lo malo que haces se te vuelve en contra dicen, que se yo. Empezamos a disfrutar del lindo momento con esos mates nocturnos y nos pusimos recordar que nos había sucedido algo valioso en el día y que nos enseñó mucho, primero fue lo de ayudar sin darnos cuenta, eso nos lleno mucho, hacerlo sin nada a cambio, y segundo el mal trago de la desaparición de algo material y que no debíamos darle importancia alguna, porque en la vida hay que darle más importancia a los pequeños detalles, a esas cosas que nos aportan nos dejan algo, y nos hacen bien al alma, que algo innecesario como lo material sin relevancia, en donde nada nos deja. Hoy vivimos en un mundo donde la gran mayoría le da prioridad a “las cosas”, que gran error ¿no?

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El segundo día hicimos la recorrida por el Cerro Siete Colores, espectacular, semejante obra de la naturaleza, es algo increíble, les aconsejo llevarse agua, o alguna comida porque la caminata es amplia y duradera, por supuesto no se olviden del mate fundamental. Como a mi me gusta un poco la escalada de montaña busque una vista que no son habituales en la recorrida normal y encontré vistas únicas les aseguro.

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Mis ojos quedaron maravillados al ver semejante obra de la naturaleza, se respiraba un aire puro llena de hermosa energía, una experiencia única que dio mucha paz recorrerla. Luego de esa extensa caminata incluida esa escalada, volvimos al centro del pueblo para comprar artesanías que valga la redundancia son hermosas, nos dirigimos al camping por nuestras cosas, nos despedimos de “Yuyito”, y continuamos con nuestra ruta.

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